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Mi otra web

Mi primer libro 

   No se vende a través de esta web, la imagen enlaza con la casa del libro, lugar donde se puede pedir para su posterior envío.

Así comienza...

   INTRODUCCIÓN

 

   Antes de iniciar la lectura de estas páginas quiero dejar claro que mi intención al escribirlas no es la de convencer a nadie de mis percepciones. Soy consciente de que nos ha tocado vivir una época con mucha información que a veces nos llega viciada o en muchos casos adulterada. Cuando me descubrí portador de la percepción radiestésica leí con avidez todos los libros, artículos y referencias sobre el tema que podía conseguir. Tras contrastar la información recibida, comprendí la falta de rigurosidad e investigación sobre la radiestesia en los últimos años. La mayor parte de los libros modernos recogen mucha información sobre lo publicado hace cincuenta años. En muchos casos se aprecia que no se contrasta lo que se escribe y los errores ante los ojos de alguien que entienda del tema son en ocasiones lamentables. Ese fue el reto que me impuse a mí mismo: el comprobar personalmente, hasta donde me fuese posible, la distinta información recopilada, para intentar aportar un poco de luz a esta percepción que considero mi camino de vida. Alguien me acusó en una ocasión de querer abolir las ideas instauradas y reescribir la radiestesia. No es del todo cierto, pero tampoco falso. En estas páginas he querido mostrar mi visión sobre la radiestesia, mis experimentos, mi trabajo, mis percepciones y también mis teorías (que en ocasiones podrían ser erróneas). En cualquier caso mi intención no es nunca la de convencer sino la de aportar. Cada cual ha de elegir en qué creer, pero considero que el conocimiento siempre fue una fuente de poder y en este caso servirá al lector para obtener un punto de vista en ocasiones diferente. Me considero escéptico, pero abierto siempre a nuevas propuestas. Aunque no estén certificadas por la ciencia, nos muestran evidencias palpables de que hay algo que no encaja dentro de la lógica en procesos para los que no tenemos una explicación coherente. En radiestesia la mayor evidencia contrastada hasta el momento son los miles de pozos abiertos en todo el mundo por mis antecesores y los actuales zahoríes. Por eso, cuando a través de la telerradiestesia comencé a detectar esos lugares energéticamente especiales, sobre los cuales no había prácticamente nada escrito, supe que había de encontrar una evidencia palpable de que algo especial podía suceder en ellos. Para evitar ser tachado de visionario, volqué mi esfuerzo en ese proyecto y tuve la fortuna de alcanzar el éxito. Tras muchas pruebas, pude conseguir, guardando algunos parámetros, la evidencia palpable de que algo paranormal y sin explicación científica ocurría en esos lugares: la momificación de la carne. Este es, sin duda, un conocimiento ancestral conservado con celo y no divulgado. No tengo dudas de que fue aplicado en tiempos pasados por diversos colectivos, entre ellos la Iglesia, (o mejor aún, por una pequeña parte de la misma), para conseguir los cuerpos incorruptos. Personajes muy especiales fueron enterrados a lo largo de los siglos en los vórtices energéticos. Estos lugares especiales constituyeron en tiempos pasados el verdadero corazón de los templos, ya que no se construía una iglesia, una mezquita, un templo budista, un altar pagano, un dolmen o un menhir sin que el lugar elegido para hacerlo no contase con al menos uno de estos vórtices. Esta percepción, tras el Renacimiento cayó en el olvido. Han pasado siglos de oscuridad y vemos un nuevo resurgir a principios del siglo xx. Tras otro periodo perdido, creo que ahora se empieza a despertar un nuevo interés por la radiestesia. No quiero extenderme más en este prólogo; solo deseo que la lectura de estas páginas le resulte amena al lector y que en algún caso sea la hélice que mueva el motor de la curiosidad por lo desconocido, abriendo una puerta a nuevas opciones.

 

...así termina

  EPÍLOGO
  La radiestesia en el siglo XXI

  Han pasado ya once años desde aquel momento en que por primera vez sentí la extraña sensación de ver girar el péndulo entre mis dedos sin que yo realizase ningún movimiento consciente para ayudarlo. No es demasiado tiempo, pero ha sido demasiado intenso, los aportes que he realizado hasta el momento avalan mi labor. Creo que ha llegado el momento de realizar una valoración sobre la radiestesia, en qué lugar se encuentra y cuáles son mis impresiones, que no pretenden crear cátedra, pero si un poco de orden en el desorden reinante. Tienes entre tus manos mi primer libro ¿crees que eso me convierte en escritor? No, no lo soy, simplemente plasmo mis experiencias y aportes, pero eso no me convierte en profesional de un oficio. Sin embargo es muy común que alguien que obtiene respuestas con un instrumento radiestésico se considere radiestesista, esto sin duda ha contribuido en gran manera a la depreciación de esta percepción extrasensorial. Hay pocos investigadores que dediquen su tiempo en comprobaciones, así pues, si alguien dijo que hay que quitarse el reloj o no cruzar las piernas al prospectar o realizar una pregunta, nadie comprueba si esto es cierto, ni tan siquiera radiestesistas con más años de profesión que yo. Efectivamente nuestros miedos y creencias influyen en el resultado de las respuestas, por eso hay que ofrecer esta información al que llega para que elimine esos prejuicios. Si alguien dijo que la radiestesia sirve para encontrar las llaves u objetos perdidos, el que llega nuevo observa que esto no es cierto, pero no mueve nada por cambiarlo, no encuentra la alianza perdida, pero se aventura a predecir cosas más complicadas de comprobar, porque al fin y al cabo la respuesta la aporta el péndulo, ese es el gran error y la pobre excusa. El péndulo tan solo es la herramienta, el martillo que golpea el clavo para que este se hunda en la madera, una herramienta, no un oráculo. Es nuestra propia mente la que nos ofrece esas repuestas y ahí reside el verdadero problema. Soy consciente de que mis palabras resultan crudas a oídos de aquellos que utilizando la radiestesia, viven de los aportes de los demás, tomándolos en ocasiones como propios, sin molestarse en experimentar o tratar de aportar algo por sí mismos. Tengo la certeza de que mis detractores buscan mis errores, que sin duda existen; no me considero perfecto, sigo aprendiendo y evolucionando y siempre estaré abierto a comentarios y críticas de personas que sientan la radiestesia desde donde hay que sentirla, desde el corazón. Hay quien opina que yo me considero a mí mismo el mejor radiestesista y desdeño el trabajo de los demás profesionales y que pienso que solo yo estoy en lo cierto y los demás no.   Pues no es así, se equivoca por completo, simplemente mi visión es distinta, afortunadamente practico con éxito la telerradiestesia y esto me facilita mucho el trabajo, pero no soy mejor que los demás, tan solo me preocupa ser fiel a mis principios e intentar ser honesto y no exagerar deliberadamente mis percepciones, teorías y razonamientos. La primera conclusión a la que llegué hace tiempo es que los movimientos del péndulo y las varillas pueden ser controlados por la mente de forma consciente; es por eso que si el radiestesista ve guardar un dibujo en un sobre de varios, el péndulo ante la pregunta marcará el sobre correcto; eso sucede si ya conocemos la respuesta o si creemos de antemano que la respuesta ha de ser una u otra. Lo más normal es que el 90% de las respuestas obtenidas por alguien que comienza a practicar la radiestesia sean incorrectas, sin embargo podemos obtener respuestas que nos aporta el inconsciente, esas son las que nos interesa encontrar, pero no disponemos de un semáforo que nos diga ante una pregunta si tenemos permiso o capacidad para obtener una respuesta del inconsciente, tan solo la práctica nos aportará esa seguridad que por desgracia nunca podrá ser completa. Si alguien me pregunta sobre un número entre el 1 y el 10 escrito en un papel oculto y yo al azar contesto que el 5, tengo las mismas posibilidades de acertar que si a través del péndulo obtengo ese u otro número, es decir un 10% y puede ser que alguien tenga esa puerta mental abierta y sea capaz de adivinar ese número en el 90% de los casos, pero opino que esto nada tiene que ver con la radiestesia, aunque podría darse la remota casualidad de que un radiestesista además tenga alguna otra facultad añadida. Todos no tenemos las mismas cualidades físicas o mentales, para realizar una labor, sea cual sea, en todas las profesiones siempre hay alguien que destaca por fuerza, sensibilidad, inteligencia o simplemente porque tienen acceso a un canal que otros nunca conseguirán abrir. Cada persona ha de buscar el potenciar aquello para lo que está especialmente dotado y en el caso de la radiestesia, además, ha de intentar conseguir evidencias que demuestren que está en el camino correcto. Nadie puede decir «yo afirmo esto porque es lo que me dice el péndulo» aquí no existe la palabra de Dios, toda percepción está sujeta al error, pero ha de considerarse correcta cuando los aciertos superen el 90%, al menos eso sería lo deseable. Como he citado, el péndulo no nos frece respuestas, tan solo nos ayuda a visualizarlas. No sirve de nada decir que en un lugar donde se cruzan las varillas hay un vórtice, una vena de agua o una línea Curry, alguna vez habrá que abrir un pozo para comprobar lo del agua; lo del vórtice y las geopatías, es algo más complicado, pero yo he conseguido encontrar evidencias y por eso exijo a aquel que quiera rebatirme algo, que también lo haga y si no conoce el medio yo se lo explico, o que utilice sus propias evidencias si las tiene, pero que no hable por aquello que ha leído y no ha experimentado, me importa poco si lleva 40 años en el oficio, si ha escrito tres libros sobre el tema o si en su país le consideran un especialista en la materia. A mí, el experimentar con estructuras piramidales me ha ayudado mucho, también el biómetro de Bovis como canal o herramienta para tener conciencia de las distintas densidades energéticas, y el hecho de practicar con éxito la telerradiestesia, sin ella posiblemente nunca habría alcanzado a desarrollar algunas investigaciones de las que he realizado, no solo digo que detecto aquellos lugares donde la energía se hace más densa, sino que además he llegado a momificar animales en ellos, pienso que es porque el efecto de esa densidad energética actúa impidiendo que la bacteria responsable de la putrefacción haga su trabajo, yo puedo estar equivocado en el motivo, puede ser por otro factor en el que no intervenga la energía, pero algo es evidente, los lugares que señalo son especiales, porque algo especial sucede en ellos. He iniciado a las suficientes personas en la radiestesia como para darme cuenta de que aun codificándoles a todos con las mismas premisas no todos detectan las distintas geopatías en el mismo lugar; todos llegan a detectar lo mismo que yo, pero unos más atrasados y otros más adelantados. Si llamamos a tres radiestesistas distintos es posible que marquen una línea en un mismo lugar, pero unos más atrasados y otros más adelantados ¿Quién tiene razón? Pues posiblemente aquel que más tiempo ha dedicado a intentar resolver estas y otras dudas. A mí, me preocupaba este tema porque a veces unos pocos cm. cobran una importancia especial, necesitamos estar seguros de ello y por eso aquí también necesitamos buscar una evidencia que nos clarifique la respuesta. Hay una prueba que puede aportar esa evidencia para comprobar si estamos en un error y poder salir del mismo. Volvamos con la estructura piramidal, si la colocamos en un lugar neutro de 7.600 – 7.800 UB y bien orientada conseguiremos unos niveles en su interior de 11.000 – 11.200 UB, suficiente como para deshidratar en su interior un filete de carne magra en unos cuatro días, pero si ponemos la estructura sobre una geopatía lo suficientemente agresiva esto no sucede, si la pongo sobre un cruce de línea Hartmann de primer orden y una línea Curry, donde los niveles pueden ser de unas 5.000 – 5.200 UB, con la estructura puede subir hasta unas 6.500 UB aproximadamente, pero evidentemente esto no es suficiente como para conseguir que el filete se deshidrate, esto os mostrará si el lugar marcado es una geopatía o estamos fuera de la misma.
   Yo ya hice mis deberes. Me pregunto si aquellos que me cuestionan también los hicieron. ¿A qué esperan? Así pues, en pleno año 2015 nos encontramos en un punto de difícil retorno o evolución, los zahories saben que pueden detectar el agua subterránea con facilidad, con un margen de error inferior al 10%, aun sin saber qué es lo que le hace encontrarla, los nuevos libros sobre radiestesia suelen ser recopilaciones de lo que ya se escribió hace 50 años, con pequeños aportes poco significativos o erróneos en muchas ocasiones, son escasos los radiestesistas que se preocupan de investigar sobre lo que detectan, los que llegan nuevos en principio suelen creer que todas las respuestas que obtienen son verdaderas, muy lentamente se van dando cuenta de que no suele ser así pero en algunos casos se cierran, negándose las evidencias. Han surgido nuevos conceptos que ayudan a desvirtuar o confundir la visión sobre la radiestesia, geobiología, domoterapia o medicina del hábitat, etcétera. Yo no estoy en desacuerdo con estas nuevas técnicas, pero si alguien incluye en sus prospecciones la radiestesia que por favor se exija a sí mismo una profesionalidad que en demasiadas ocasiones suele brillar por su ausencia. Ante el caos reinante, a todo el que realmente se preocupa de investigarlo, se le mira con recelo, a nadie le gusta que le pongan el dedo sobre la llaga y le evidencien sus errores, los mismos que se niega a aceptar, a día de hoy son muchos los radiestesistas y geobiólogos que se sienten inseguros al detectar la red Curry, por eso no la incluyen en sus prospecciones y prefieren catalogarla como no nociva, no es así como yo lo percibo, esta red es… escurridiza, un poco más complicada que la red Hartmann, hay mucha teoría sobre ella, pero en general poca práctica. Existen en el mercado multitud de objetos, supuestos armonizadores que eliminarán las geopatías de nuestro hogar sin el esfuerzo de mover los muebles, sin duda en un negocio mucho más lucrativo, pero ineficaz, de momento no conozco absolutamente nada que elimine por completo una geopatía. Realmente es un panorama desolador. Lo que a veces se me pasa por la cabeza es dar la vuelta, mirar para otro lado y abandonar una lucha que suele estar llena de sinsabores y pocas alegrías. Aun así, hoy por hoy sigo adelante con el reto de situar la radiestesia en el lugar que entiendo ha de ocupar, es una percepción que nos ayuda a detectar energía y radiaciones, también a resolver algunas incógnitas, pero solo algunas, no todas. A veces me queda la sensación de que ya he llegado mucho más lejos de lo que se me pedía como camino de vida, pero seguiré aprendiendo mientras me quede fuerza para hacerlo, porque la radiestesia forma parte de mí. No reconozco a nadie como maestro en esta percepción, ni de los que la practican actualmente ni de los que lo hicieron en siglos anteriores, muchos dedicaron su vida a ello, la vivieron con la misma intensidad que yo la vivo o posiblemente más y nos ofrecieron unos aportes que han sido la base de los que continuamos por ese camino, los que creemos en las posibilidades de este campo debemos agradecerles su esfuerzo, sentaron unas bases que nos marcan un camino a seguir, pero sigo pensando que nadie tiene todas las respuestas, aún quedan muchas por resolver, nos encontramos en pañales ante un conocimiento ancestral. La radiestesia es sin duda una percepción olvidada. Siempre he dicho que no hablo ni escribo para convencer a nadie de nada, cada cual ha de ser responsable de sus actos y de sus creencias, solemos ser bastantes selectivos con aquello sobre lo que queremos creer, mi trabajo, el que yo mismo me asigno, es el de informar sobre aquello en lo que creo y práctico, para que aquellos que me siguen cuando menos tengan otro punto de vista y puedan sacar sus propias conclusiones. Tan solo eso. Siempre he sido consciente de que moriré siendo un simple aprendiz de radiestesista y así es como me gustaría ser recordado por aquellos que considerando interesante alguno de mis aportes decida seguir investigando sobre ellos. Recordad que lo importante siempre está por descubrir.


    Madrid 11/11/2015

 

    Epifanio Alcañiz Rubio

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