El peligro latente para los terapeutas
El peligro latente para los terapeutas

La verdad es cada vez se cruzan más terapeutas en mi camino que solicitan mis servicios, porque saben que tienen un problema; pero son incapaces de saber cuál es, muchos son sensitivos y su problema es que trabajan cuerpo a cuerpo con sus pacientes, me refiero a todas las terapias que requieren cercanía y que ambas auras, la del terapeuta y la del paciente están en contacto.
Cuando una persona arrastra un problema que no consigue solucionar con los profesionales de la salud convencional, al final acaba buscando la ayuda de las mal llamadas terapias alternativas (a veces son la única opción) sin que necesariamente crean en ellas, pero la desesperación a veces nos lleva hacer todo lo que esté en nuestras manos para sentirnos bien, lo mismo alguien les habla del Reiki o de algún tipo de masaje, o tal vez de una regresión, hipnosis, registros akáshicos y mucho más, pero… vamos a situarnos en la piel de un paciente en concreto, un paciente que está poseído por una entidad maligna, o tiene un parásito energético adherido, no se encuentra bien, está depresivo, sus dolencias se acentúan y busca ayuda donde sea, vamos a imaginar que llega hasta alguien que utiliza el Reiki o la magnetoterapia (es solo un ejemplo) a la entidad o al parásito no le gusta que nadie intervenga, no le gusta que suban la energía que ellos quitaron a su presa, no, no les gusta y pueden pensar que el terapeuta es mejor presa que el poseído, nada más fácil que cambiar de cuerpo cuando las auras están en contacto, mucho más fácil aún, cuando el nivel energético del terapeuta es bajo, esto hace que su aura esté replegada y se convierte en una presa excesivamente fácil y es mejor presa un sensitivo que alguien que está en su primera etapa, si en una guerra un soldado está apuntando con su fusil y hay dos objetivos juntos, un soldado y un oficial, yo creo que sin duda ese primer disparo será para el oficial; así es la vida, las reglas ya están escritas.
Con lo cual en ocasiones el terapeuta soluciona ese problema de una forma inadecuada, que es cargando él con el problema, también existe un problema latente cuando asistimos a un curso que requiere una iniciación, cuando la vamos a recibir rompemos nuestros escudos naturales, el problema solo es real cuando alguno de los asistentes lleva consigo algo pegado, al igual que en una sesión de Ouija, esos escudos se rompen, abrimos las puertas de nuestro cuerpo energético a esa entidad que creemos es nuestro familiar fallecido y por desgracia casi nunca lo es, estos son problemas reales que han llegado hasta mi buscando solución, no escribo este post para meter miedo a los terapeutas, solo para advertirles de un problema que acecha y que es difícil de detectar, recordar que la mejor protección siempre será el mantener nuestros niveles energéticos en su máxima vibración.
Epifanio Alcañiz
Sensitivo











