Todos celebramos nuestra fecha de nacimiento, cada año, todos los años de nuestra vida, la pregunta es ¿tenemos también una fecha pactada para morir?
Pues sí, así lo entendí en mis conversaciones con mis guías, sin embargo no siempre las respuestas son completas, nos dan lo que entienden que necesitamos o podemos saber en ese momento y a la vez que avanzas en tu camino se siguen obteniendo ampliaciones a esas preguntas o definiciones más concretas, siempre y cuando ellos entienden que así ha de ser y no cuando nuestra obsesión por conocer lo requiere. En estos momentos lo que entiendo difiere un poco de la primera información, en realidad no tenemos una fecha concreta en la cual hemos de morir porque nuestro tiempo se agota, pero si que tenemos un periodo mínimo de vida pactado, que puede ser ampliado hasta un máximo de 7 años, es decir, imaginemos que una persona nace para vivir un periodo mínimo de 78 años, pues a partir de esa edad puede morir en cualquier momento de los 7 años siguientes.
Esta información tiene matices, dependiendo del grado de evolución de nuestra alma puede que nuestro tiempo mínimo pactado no se concluya, de hecho, en los 7 grados de la primera etapa de la evolución del alma, el concluir ese periodo depende de nosotros mismos o de la suerte que tengamos, así, esa misma persona que nació para vivir 78 años puede morir en un accidente a los 27 o a los 34 o de un infarto a los 45 o de cáncer a los 56, es decir en esa primera etapa no tenemos ninguna ayuda externa para que ese plazo se cumpla, sin embargo cuando pasamos a la segunda etapa en cualquiera de sus 7 grados adquirimos un segundo guía (que viene acompañado de un antiguía, para que todo no sea bueno) a partir de ese momento nuestra alma ya es un alma madura, que depende de nuestra implicación para poder seguir evolucionando, es por eso que se nos permite acabar ese tiempo mínimo pactado, para darnos la oportunidad de despertar e intentar ayudar a nuestra alma en su viaje de evolución, sea cual sea nuestra edad, nunca es tarde para tomar conciencia y asumir la responsabilidad que supone el ser sensitivo, o lo que es lo mismo, estar en esa segunda etapa de evolución. Pero…. existen algunas excepciones, es decir, los sensitivos también podemos no llegar a cumplir con ese tiempo pactado en las circunstancias:
1) Si el sensitivo desea firmemente morir, sus guías no pueden quebrantar esa decisión.
2) Si alguien nos quiere matar insistentemente, los guías pueden parar los primeros intentos, pero no todos.
3) Si padecemos alguna enfermedad degenerativa es posible que nuestros guías ayuden y la muerte se demore, pero posiblemente no lleguemos a completar ese tiempo pactado.
4) Si estamos en tiempo de descuento, es decir, que ya hemos cumplido nuestro tiempo mínimo y estamos en ese periodo de prórroga, ahí ya no actúan nuestros guías, si sufrimos un accidente o enfermedad mortal, no tendremos ayuda.
5) Puede que exista alguna opción más, pero de momento no conozco otras opciones, obviamente si lanzan una bomba atómica sobre nuestra ciudad, posiblemente recibiremos mensajes antes, para que no estemos en ella en el momento del impacto, pero no todos sabrán descifrar esos mensajes y serán obviados por muchos, posiblemente en esa situación tampoco podamos sobrevivir, ya que la opción habría sido atender a esas alarmas previas.
Como me gusta hablar con metáforas, citaré algún ejemplo, para que podáis entenderlo mejor:
1) En este caso que pongo como ejemplo, se vio afectado uno de mis alumnos, visitó a una conocida que estaba ingresada en el hospital bastante tiempo y que era sensitiva, él le hizo envíos con energía de La Fuente pero pensó que en este caso, ya que no remontaba, iba a pedir ayuda a sus compañeros para hacerla un envío conjunto que es más efectivo, no lo hizo en los primeros días e inesperadamente recibió la noticia de su fallecimiento, se sintió mal, pensó que tal vez un envío conjunto la habría ayudado, o no, pero ya nunca lo sabría, le hizo entonces la orden del vuelo tras el duelo, que ayuda a las improntas errantes a reunirse con su alma, pasaron unos meses y acudió a una consulta de una médium que habla con las improntas que nos acompañan en ese momento, le dijo que había dos improntas con él, al describir a la primera la identificó inmediatamente como su padre, tenia un mensaje para darle, la segunda era una mujer, el no pensó en esa amiga fallecida, sin embargo al describirla supo que era ella, y le dejo un mensaje tranquilizador, le dijo que no se sintiese culpable, que ella no quería seguir viviendo y por eso se fue y que tampoco quería reunirse con su alma porque tenía un trabajo que hacer, cuidar de su expareja, que llevaba una vida poco ordenada. Lo cierto es que el espíritu de una persona fallecida piensa que puede ayudar a los que quedaron aquí y necesitan un tiempo para darse cuenta de que eso no es posible, ellos están en otro plano es como si viesen lo que nos sucede a través de un grueso muro de cristal que no pueden atravesar, con lo cual recomendé a mi alumno repetir esa orden del vuelo tras el duelo un año más tarde, entiendo que un año es tiempo suficiente para que esa impronta se dé cuenta de que no puede ayudar a quien quería ayudar y entienda la necesidad que necesita reunirse de nuevo con su alma.
2) En el segundo ejemplo utilizaré a la figura de Rasputín, este monje ruso de mirada profunda y siniestra (médium en grado 6) que obtuvo los favores de los zares de Rusia y eso le sumó enemigos poderosos que entendían que su influencia era negativa para ellos. Un conde ruso le invito a tomar un vino y unos pasteles a los que previamente había añadido cianuro, le dejo por muerto y cuando volvió para deshacerse del cadáver le vio incorporándose y le disparó, tampoco le mató ese disparo, le disparó dos veces más fallando, imagino que en esos momentos le debió considerar inmortal o demoniaco, le disparó otras dos veces, alcanzándole en la espalda y en la cabeza, esta vez sí que murió, pero por si acaso le ataron con cadenas y le arrojaron al río Neva, al día siguiente su cuerpo apareció congelado.
3) En este tercer ejemplo citaré al cantautor Facundo Cabral (psíquico en grado 4) que murió de forma absurda a los 74 años de edad en un atentado que ni siquiera iba dirigido a él, entiendo que en su caso estaba en el tiempo de descuento, que ya había agotado su tiempo mínimo pactado y un golpe de mala suerte le privó de vivir algún año más.
Quiero también relatar en este artículo un caso que me aconteció este año, cuando me encontraba en el salón esotérico de San Sebastián, se acercó un pareja a la pirámide astral coronada que mi esposa llevó a ese salón para beneficio del que quisiera utilizarla unos minutos, les dije que si querían saber algo de esa pirámide que me preguntasen y me dijeron que no, que en realidad no sabían muy bien que hacían allí, que en ningún momento se habían plantado el ir, que el no creía en esas cosas y que ella algo, pero que no le llamaba esa feria para nada y no entendía muy bien porque fueron, les hice un chequeo rápido y tras el mismo les dije que algo les había llevado allí para que yo la dijese a ella que era médium y que ya era su tiempo, que tenía que aceptar la responsabilidad de ayudar a su alma a evolucionar, hablamos un rato y me preguntó si el ser médium tenía algún beneficio y le dije que eso no importaba, que no es algo opcional, que al igual que no podemos elegir nacer sanos o evitar un accidente que nos deje en una silla de ruedas, tampoco podemos elegir que alma habitará nuestro cuerpo, pero… la dije que al menos teníamos una ventaja y que los sensitivos se nos permite acabar nuestro tiempo pactado, que las E.C.M. solo les suceden a los sensitivos y les puse un ejemplo práctico, la dije: Imagina que tu pareja se va de paseo solo al monte y sufre un infarto, pues lo más posible es que su cuerpo aparezca tres meses más tarde o no aparezca nunca, pero si cambiamos la historia y la que va al monte sola eres tú y también sufres un infarto, no te preocupes que aparecerá un pastor o un senderista y conseguirán reanimarte.
Así lo entiendo, así lo comparto. 10/11/2023
Epifanio Alcañiz
Psíquico
Radiestesista y psícoestesista
Investigador de las energías telúricas
Restaurador bioenergético
Cocreador energético