El ego

Epifanio Alcañiz Rubio • 21 de abril de 2021

   El ego


   El ego, puede ser definido como el exceso de valoración que tenemos sobre nuestra propia conducta, evolución, pensamientos, etc. 
  Un ególatra es aquel que necesita ser el centro de atención y que siente una admiración excesiva por sí mismo, por sus conocimientos o sus actos, ese temido fantasma que no permite que admitamos el poder estar equivocados. 
   Cada vez con mayor facilidad solemos confundir ego con autoestima, ya que esto significa que valoramos enormemente nuestro trabajo o esfuerzo pero sin descartar o anular la de los demás, pero no me refiero a nuestra propia evaluación, me refiero a la que los demás hacen sobre nuestra persona al juzgarnos, así nos suelen ver desde su propio prisma.
   Creo que hemos de empezar por evaluar nuestra propia existencia, no somos perfectos, o al menos eso es lo que pensamos, porque es posible que sí que lo seamos; me explico, podemos llegar a pensar que sentimientos como la tristeza, la envidia, la ira, el odio, la venganza, etc. son negativos para nuestra evolución, pero si analizamos, no es complicado pensar que tal vez necesitemos de la tristeza para sanar emociones o como parte lógica de un proceso.    
   La envidia no es algo deseable, no queremos tener envidia ni tampoco que nos la tengan, lo consideramos enfermizo, pero hay dos clases de envidia una de ellas es sana, porque el envidiar algo puede convertirlo en una meta, una ilusión que te da fuerzas para llegar a alcanzarlo, claro, si envidias los progresos de otros sin analizar qué es lo que ha hecho y que es lo que tú no haces, pues tenemos un problema importante. La ira es una reacción ante un hecho, pero siempre después de la tempestad habría de venir la calma, tal vez necesitemos exteriorizar, porque si los procesos se viven solo de forma interna, los problemas se pueden quedar anclados. El odio a veces es la antesala del amor, entre ambos extremos existe un problema, una sanación pendiente, que a veces no conseguimos alcanzar y lo mismo sucede con la venganza, todo son procesos, duelos que entiendo necesarios para alcanzar la sanación.
   Volvamos al ego, son tantas las veces que han recurrido al ego para intentar anularme que soy incapaz de enumerarlas, el ego se ha convertido en el último recurso de aquel que agota sus argumentos, por desgracia, el término cada vez se convierte con mayor facilidad en algo recurrente, vemos con facilidad el ego en los demás, pero no nos preocupa el analizarnos a nosotros mismos.
   Claro, no es lo mismo que alguien al cual no conoces, en una discusión en las redes, opine que tu ego esta por las nubes, a que lo haga alguien a quien conoces y te importa.
   En mi particular análisis o forma de ver las cosas, el ego es necesario, al igual que la tristeza, al igual que la ira, al igual que todos nuestros sentimientos, el ego es uno de nuestros propios demonios, es un egregor, pero es nuestro y no podemos eliminarlo, nació y morirá con nosotros, hemos de convivir con él, debemos analizarlo y corregirlo, para que haya un equilibrio, de eso se trata, de alcanzar el equilibrio perfecto. Un ejemplo: el futbolista que mete un gol y corre quitándose la camiseta para celebrarlo, ¿es un ególatra? Pues no sé si le puede llamar así, pero en realidad es una exaltación momentánea de su ego, que bueno soy, que bien lo hago, soy el mejor, me voy a comer el mundo, etc. etc. etc. ¿es mala esta exaltación del ego? No lo creo, es más, es necesaria, no analizamos si se trata de ego o autoestima. 
   Los primeros en juzgar nuestros fracasos, deberíamos ser nosotros mismos, al igual que también debemos ser los primeros en celebrar nuestros éxitos, ¿sabéis una cosa? Necesitamos fe en nosotros mismos para poder seguir hacia adelante, quien pierde su fe ha empezado a perder su batalla, el ego (en su justa medida) es el alimento que recarga la fe en nosotros mismos. El ego y la autoestima caminan en paralelo y a veces son una misma cosa, solo varia ante el iris de quien que lo juzga, si es el tuyo sueles verlo como autoestima, si es el de otros se convierte en ego, así de delgada es la línea que los separa, por eso muchas veces cuando en discusiones banales alguien me acusa de tener un ego exacerbado, le digo si, efectivamente, lo tengo y además lo necesito, porque a mí me ayuda a seguir, eso les suele desconcertar e irritar y me encanta, porque así deja de ser un argumento para aquellos que carecen de ellos, incluso, en algunas ocasiones he creído constatar que la persona intenta reflejar en los demás sus propias debilidades y cuando acusa al que tiene enfrente sin realmente conocerle, lo que hace es dejar aflorar sus propias debilidades, intentando acallarlas proyectándolas a los demás para autoconvencerse de que el problema es del los otros y no suyo y nadie , repito, nadie está libre de este y otros sentimientos, porque forman parte de nosotros mismos.
Como siempre, así lo entiendo, así lo expreso.


       Epifanio Alcañiz

   Psíquico

   Radiestesista y psícoestesista

   Investigador de las energías telúricas

   Restaurador bioenergético

    Cocreador energético

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Al final esto acabará siendo uno de los peligros más frecuentes del siglo XXI, hace unos meses, me extrañó encontrar en el limpiaparabrisas de un coche una fotocopia anunciando los trabajos de un maestro africano, eso es algo más o menos normalizado en una gran ciudad, pero era en una pequeña aldea; al final quien lo practica, ve como lógica su manera de ganarse la vida, una como otra cualquiera, jodiendo a los demás, pero naturalizado, es como si te haces una casa y al levantarte encuentras que alguien ha construido un muro delante del ventanal, está en tú propiedad, vas y lo derribas y al día siguiente, hay otro muro más resistente, quien realizó el trabajo se ofende porque alguien lo rompa y vuelve con otro más potente. Para mí no existe la magia blanca, porque en ella se incluyen órdenes para atraer un amor o similares que de alguna manera interfieren en el libre albedrío de un tercero, bueno, encender una vela rogando por la salud de un familiar o aventar canela en la entrada de la casa para atraer la prosperidad, son cosas que en principio no interfieren de forma negativa sobre un tercero, quiero aclarar que no es lo mismo un hechizo invocado por un aficionado que se guía por tutoriales o libros sobre el tema, que un trabajo en el que se invocan a las fuerzas oscuras. Hay quien piensa que acudir a alguien para encontrar el amor o trabajo, algo al parecer válido, pero lo hace a través de alguien que hace amarres o sacrifica animales en sus ritos para atraer la desgracia de terceros, piensa que eso no le pasará factura, porque sus intenciones son buenas, las intenciones pueden serlo, pero es un trabajo hecho desde la oscuridad ¿acaso hay alguien que aún piense que se puede trabajar con la luz y la oscuridad al tiempo? Ya lo aclaro yo, esto es imposible, si alguien que hace un amarre para que el vecino casado de su clienta se fije en ella, está trabajando desde la oscuridad, creo a nadie se le ocurriría encender una vela a un arcángel para que su vecino abandone a su esposa, por lo tanto si se va en busca de ayuda para encontrar el amor a esa misma persona, debería ser consciente que está solicitando un trabajo que se realizará bajo el manto de las fuerzas oscuras y eso le pasará factura en esta encarnación o en las siguientes. La envidia es como una enfermedad, es un patrón de vida y quien nace con ese problema morirá con él, quien la padece, no quiere tener el coche, o la casa que tú has conseguido con esfuerzo, lo que quiere es que tú no la tengas, en realidad son unos pobres desgraciados, eso les hace caer en las garras de estos depredadores y el circulo cada vez es más vicioso, también se solicitan trabajos oscuros por odio o rencor, no se demasiado sobre los métodos y ritos utilizados, pero los he sufrido en propia carne, en mi escala de valores los trabajos con un potencial del 1 al 5, son trabajos menores, del 6 al 10 en mi escala, son trabajos peligrosos para quien los sufre y yo he sufrido más de uno de estos trabajos, antes los cortaba, los repetían, lo volvía acortar, lo repetían de nuevo, a veces la programación es automática, es un degaste total, ponían velos oscuros sobre mi persona para diluir mi cualidad y actuar de forma impune, cuando te hacen un trabajo de estas características abren un portal a los espíritus negativos, ellos son los que se encargan de realizar ese trabajo, pero necesitan la colaboración o el permiso de un humano para poder actuar y solo se corta si ese trabajo se quema hasta sus raíces, estos trabajos tienen 2 o 3 raíces, el que lo encarga, el que lo realiza y el que lo padece, a veces el que lo hace es por su deseo, sin que un tercero pague sus servicios, es un grave problema energético, el más complicado de eliminar, como digo, solo el fuego purificador puede quemar sus raíces, protegiendo antes al afectado y además se hace necesario cerrar los portales que el trabajo dejó abiertos, porque si no es así, siempre queda una secuela energética y un peligro latente. Epifanio Alcañiz Sensitivo.
Por Epifanio Alcañiz Rubio 15 de enero de 2026
La verdad es cada vez se cruzan más terapeutas en mi camino que solicitan mis servicios, porque saben que tienen un problema; pero son incapaces de saber cuál es, muchos son sensitivos y su problema es que trabajan cuerpo a cuerpo con sus pacientes, me refiero a todas las terapias que requieren cercanía y que ambas auras, la del terapeuta y la del paciente están en contacto. Cuando una persona arrastra un problema que no consigue solucionar con los profesionales de la salud convencional, al final acaba buscando la ayuda de las mal llamadas terapias alternativas (a veces son la única opción) sin que necesariamente crean en ellas, pero la desesperación a veces nos lleva hacer todo lo que esté en nuestras manos para sentirnos bien, lo mismo alguien les habla del Reiki o de algún tipo de masaje, o tal vez de una regresión, hipnosis, registros akáshicos y mucho más, pero… vamos a situarnos en la piel de un paciente en concreto, un paciente que está poseído por una entidad maligna, o tiene un parásito energético adherido, no se encuentra bien, está depresivo, sus dolencias se acentúan y busca ayuda donde sea, vamos a imaginar que llega hasta alguien que utiliza el Reiki o la magnetoterapia (es solo un ejemplo) a la entidad o al parásito no le gusta que nadie intervenga, no le gusta que suban la energía que ellos quitaron a su presa, no, no les gusta y pueden pensar que el terapeuta es mejor presa que el poseído, nada más fácil que cambiar de cuerpo cuando las auras están en contacto, mucho más fácil aún, cuando el nivel energético del terapeuta es bajo, esto hace que su aura esté replegada y se convierte en una presa excesivamente fácil y es mejor presa un sensitivo que alguien que está en su primera etapa, si en una guerra un soldado está apuntando con su fusil y hay dos objetivos juntos, un soldado y un oficial, yo creo que sin duda ese primer disparo será para el oficial; así es la vida, las reglas ya están escritas. Con lo cual en ocasiones el terapeuta soluciona ese problema de una forma inadecuada, que es cargando él con el problema, también existe un problema latente cuando asistimos a un curso que requiere una iniciación, cuando la vamos a recibir rompemos nuestros escudos naturales, el problema solo es real cuando alguno de los asistentes lleva consigo algo pegado, al igual que en una sesión de Ouija, esos escudos se rompen, abrimos las puertas de nuestro cuerpo energético a esa entidad que creemos es nuestro familiar fallecido y por desgracia casi nunca lo es, estos son problemas reales que han llegado hasta mi buscando solución, no escribo este post para meter miedo a los terapeutas, solo para advertirles de un problema que acecha y que es difícil de detectar, recordar que la mejor protección siempre será el mantener nuestros niveles energéticos en su máxima vibración. Epifanio Alcañiz Sensitivo