¿Tienes un hijo especial? ¿Crees que es como tú, o como la abuela, que ha heredado sus “dones”? ¿te cuenta que juega con un amigo invisible o que tiene sueños muy lúcidos? ¿se despierta a menudo llorando por la noche? Los sensitivos, solo nacen en familias donde ya hay otros miembros en la segunda etapa de la evolución.
No, los dones no se heredan, no forman parte del ADN, ni son rasgos genéticos que pasan de generación en generación ¿de verdad? ¿nunca te has preguntado por qué tu hijo a elegido tu familia para nacer? Pues la verdad es que creo que tenemos la responsabilidad de evolucionar primero nosotros y entender lo que nos pasa, para que después podamos ayudar a nuestros hijos, pero claro, cuando la cadena se rompe y nosotros no reconocemos que tenemos una tarea que cumplir, un trabajo al que nuestra esencia se comprometió y que por la descoordinación que hay entre nuestra mente y la esencia, nos toca trabajar y esforzarnos para descubrir cuál es nuestra misión de vida.
Conozco a sensitivos que no han llegado a aceptarlo y sus hijos han de emprender la tarea en solitario, sin ayuda, también conozco a sensitivos que ellos más o menos encontraron una forma de hacer su camino , pero que sus hijos, sensitivos también, no han llegado a interesarse por su propia evolución.
Partamos de la primera premisa, cada cual es el único responsable de encontrar su camino de vida, pero el ayudar a nuestros hijos, es sin duda una fase inexcusable de ese camino por hacer, el intentar explicarles desde pequeños que van a ser tachados de raros, que no todos los van a entender y que ha de aprender a vivir sintiéndose extraños e incomprendidos. Casi nunca es una opción, me explico, sí que es una opción, ya que es lo más frecuente, pero a veces, estamos condenando a nuestros hijos a no alcanzar la felicidad, al menos el 90% de las personas sensitivas que no están implicándose, cuando ya llegó su tiempo, la vida les fuerza a buscar el refugio en su cualidad, la vida les da palos, para que vuelvan a su lugar: En una charla en Canarias, había unos cuantos sensitivos y uno de ellos me dijo, que él no tenía miedo a los palos de la vida, porque esta, ya le había dado muchos y estaba acostumbrado a ello, externamente era un poco bohemio, tipo hippie, entendí lo que me decía y le pregunté, si el entendía que un palo podía suponer perderlo todo y dormir bajo un puente, me contesto que sí, que eso ya lo había pasado y yo le dije: “que te parece si al salir de aquí, te atropella un coche y despiertas en una silla de ruedas”, eso también es un palo, a nuestra esencia le da exactamente igual que hagamos nuestro camino, andando o arrastras, con familia o sin ella, sanos o enfermos, con fortuna y trabajo o sin ello, esa, casi siempre es nuestra elección, aunque no sea la deseada.
Bien, os explicaré lo que necesita de sus padres, sensitivos o no, un niño sensitivo, entended que a partir de los 7 u 8 años vuestro hijo ya sabrá apreciar lo que es el terror y que eso puede hacerle bloquear su cualidad, el antiguía se encargará de hacer su trabajo y si tu hij@, no entiende lo que le pasa y que puede evitarlo, pues nada, se repetirá la historia y le pasará lo que a ti, bloqueará su cualidad y 20 o 30 años más tarde, todo empezará a aflorar de nuevo, pero a veces tan lentamente que se desesperará y tal vez piense que si no lo hubiese bloqueado, su evolución habría sido más rápida.
Os daré un consejo a aquellos que os encontréis en esta situación y lo queráis tomar, si tu hijo tiene un amigo invisible o presenta síntomas de ser médium, habréis de hacerles entender desde pequeños, que ellos son especiales, que son “mágicos” que hay niños rubios y otros son morenos, que unos son delgados y otros más gorditos, que algunos usan gafas y otros no y que hay algunos niños que son mágicos y ven cosas que otros no ven o que sueñan cosas bonitas y cosas feas, que él es uno de eso niños mágicos, pero que ese es un secreto que no puede contar a sus amigos del cole, porque ellos no le van a entender, porque solo le pueden entender, otros niños que sean mágicos como él y hay pocos, que se reirán de él y pensarán que está chiflado, hay que decirles, que vosotros les podéis ayudar, que os lo cuenten y que entre los dos intentareis encontrar la solución, que cuando vea algo que no les guste lo pueden echar, porque ellos son mágicos, que si ven a un señor que les mira desde el sofá de casa, un señor que solo el ve, que os lo diga, que os diga donde le ve y entre los dos, le vais a decir al señor amablemente que se vaya y si no os atiende, se lo vais a decir enérgicamente, entre los dos, pero que lo que él ve, solo él puede decidir si se tiene que ir y que cuando se despierte de un sueño donde unos monstruos le asustaban, tiene que decir, yo no quiero volver a soñar cosas que me asusten, pero a mí me gustan los sueños bonitos y esos sí que los quiero conservar.
Esa es la actitud, si consigues que tu hijo entienda, que su mente tiene el poder de elegir qué es lo que quiere que le llegue, habrás conseguido ayudarle y ayudarte, porque si el avanza con tu ayuda, estarás haciendo un tramo de tu propio camino de vida. Los bloqueos llegan cuando tras un sueño pensamos que lo que nos pasa es una mierda y que no queremos soñar más, nuestra mente da la orden y esa orden es ejecutada, ya no habrá más sueños ni visiones, no habrá nada, ni bueno, ni malo, cerrar la puerta es sencillo, abrirla de nuevo… no, no suele ser tan sencillo.
Epifanio Alcañiz
Psíquico
Radiestesista y psícoestesista
Investigador de las energías telúricas
investigador de las entidades energéticas
Restaurador bioenergético
Cocreador energético